Jóvenes programadores aprenden de genómica en el CBIB

Vasco (17) y Diego Varas(14) se incorporaron al Center for Bioinformatics and Integrative Biology de la UNAB para mezclar sus conocimientos en programación con su gran pasión: La biología.

“Vinimos a conocer el CBIB gracias a que David Leal, director ejecutivo de la ONG Innovacien (organización sin fines de lucro que fomenta la creatividad, innovación y emprendimiento en el sistema escolar) se contactó con el Centro para venir a conocerlo. Nos encantó tanto lo que hacen, que preguntamos si podíamos hacer algo acá. Así partió todo”, relata Vasco Antonio Varas Núñez, un joven de 17 años amante de la ciencia y la medicina.

Que Vasco y su hermano Diego (14) se hayan incorporado al Centro es una iniciativa perteneciente al proyecto “Pasantías Centro POETA YouthSpark Innovacien” patrocinado por la OEA y Trust for the Americas.

Desde abril, Vasco asiste 3 veces por semana de 9 a 13 horas al CBIB de la UNAB con su hermano Diego (14) para aprender sobre bioinformática.

Vasco es parte del laboratorio de Genómica Microbiana, dirigido por el Dr. Eduardo Castro, en tanto que Diego es parte del laboratorio de Caracterización Biofísica, dirigido por el Dr. Daniel Aguayo.

“El propósito de la estadía es que ellos tengan una experiencia real de lo que significa hacer investigación”, cuenta Katterinne Méndez, investigadora del laboratorio de Genómica Microbiana del CBIB, y quien supervisa la pasantía de Vasco.

Estas pequeñas mentes brillantes han estudiado todo lo que saben en sistema “home school”, y según cuentan, recién este año se incorporaron al sistema educacional más convencional en el colegio Life Support, que cuenta con un sistema de media jornada, acorde a sus necesidades y habilidades.

¿Qué han hecho en el CBIB?

 Según cuenta Katterinne Méndez, Vasco ha estado trabajando en 2 tareas principales,

“Primero, analizando mediante el uso de herramientas bioinformáticas, datos correspondientes a metagenomas de muestras marinas del fiordo Comau (ubicado en la zona norte de la Patagonia Chilena), para caracterizar las comunidades microbianas que habitan en este ambiente”.

“Segundo, dado que Vasco ha desarrollado desde pequeño habilidades para programar, nos ha ayudado en la configuración inicial de un nuevo HPC (High Performance Computer) que adquirimos recientemente en el laboratorio, para el análisis de datos producidos por técnicas de secuenciación masiva”.

Por su parte, Diego ha participado en varios experimentos “para ver cómo ciertas partes de una bacteria interfieren en la defensa de la bacteria, los llamados receptores de virulencia. Y últimamente he aprendido a programar en los programas VMD y NAMD, que sirven para simular estos distintos microorganismos”, dice.

“Una gran experiencia”

“Nos ha encantado trabajar acá, el equipo es súper amigable, ha sido una gran experiencia”, destaca Diego.“Nos sentimos incluidos y hemos aprendido muchísimo”; agrega su hermano Vasco.

La investigadora Katterinne Méndez resalta que esta pasantía no sólo les entrega nuevos conocimientos que pueden seguir explorando en el futuro, sino que también una serie de habilidades blandas que son clave en la labor de investigar, y en cualquier otra profesión a la que se quieran dedicar,

“Comunicar sus dudas y conocimientos, tener discusiones con el equipo para tomar decisiones, o resolver problemáticas durante el análisis de datos en equipo, además de estimular su curiosidad y creatividad”, finaliza.

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