Bioinformática: Analizando el poder de los microorganismos en la Antártica 

Eduardo Castro, Bioquímico de la Usach, y Doctor en Ciencias Biológicas de la Universidad de George Washington, EE. UU, participa de una nueva expedición científica para descubrir cómo los microorganismos que habitan la península Byers, en la Antártica, sobreviven a sus condiciones ambientales extremas.

Península Byers (Fuente: El desconcierto.cl)

Hace varios meses que investigadores del Center for Bioinformatics and Integrative Biology (CBIB), están investigando las propiedades biológicas de los suelos de la Antártica.

Y es que en esa zona se encuentran, entre otras especies, dos de las únicas plantas vasculares nativas antárticas –Colobanthus y Deschampsia-, y cuyas raíces poseerían microorganismos con características únicas.

“Sabemos que estos microorganismos pueden conferir propiedades especiales a las plantas, como tolerancia a la salinidad, y la posibilidad de crecer en suelos con pocos nutrientes”, detalla Eduardo Castro, líder del Microbial Genomics Lab del CBIB.

“Entender cómo se desarrollan estas asociaciones nos permitirán diseñar soluciones a problemas actuales en la agricultura de Chile continental, como por ejemplo, de qué forma cultivar lechugas en el desierto o en condiciones de alta salinidad”, agrega.

Para continuar con las investigaciones, Eduardo Castro, junto con los Dres. Marco Molina y Jorge Gallardo, de la Universidad de Talca, y la Dra. Florence Gutzwiller, investigadora postdoctoral del Microbial Genomics Lab, realizaron una nueva expedición durante la última semana de enero 2018.

Esta vez, el equipo se sumergió en las aguas de la Península Byers, en la Isla Livingston, en la Antártica, para tomar, aproximadamente 100 muestras de suelo a lo largo de un trayecto de 10 kilómetros en la península.

Dichas muestras serán mantenidas en frío y llevadas hasta los laboratorios del CBIB, en Santiago, donde serán procesadas y analizadas.

La expedición, que se enmarca en un proyecto financiado por Fondecyt, es crucial para estudiar las comunidades microbianas únicas de la zona. “Sin esta visita exploratoria no podríamos entender cómo las plantas antárticas toleran condiciones climáticas tan severas, ni diseñar soluciones para problemas más cotidianos en la agricultura”, explica el experto.


La importancia de la Bioinformática

Eduardo Castro destaca que la bioinformática es central en este tipo de estudios dado que agiliza el proceso de análisis y estudio de datos recogidos. “Durante los últimos años la tecnología ha impactado fuertemente a la biología. Ya no sólo podemos estudiar genes y organismos de forma aislada, sino que también somos capaces de estudiar sistemas biológicos completos, lo cual es una ventaja increíble”.

El próximo desafío del investigador y su equipo será analizar la información compleja y masiva recopilada en la Antártica, de tal forma que genere conocimiento.

“Ya no basta con mirar resultados en una tabla en Excel, sino que necesitamos de métodos y algoritmos que nos permitan leer mejor estos sistemas biológicos. En ese contexto, la bioinformática no es opcional, sino que elemental. Es una herramienta y aproximación que nos permite generar conocimiento único donde antes sólo había ruido”, finaliza.

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