“Conoce a tu profe”: Cristián Vilos, un científico amante del arte e hijo ilustre de Romeral

En Noticias Unab, 7 de mayo del 2018

Tiene 35 años, estudió Tecnología Médica y, desde entonces, comenzó un avance abismante en su carrera profesional que incluso lo llevó a perfeccionarse en Harvard y en el David H. Koch Institute for Integrative Cancer Research-MIT. Este investigador y académico de la Facultad de Medicina de la U. Andrés Bello cuenta sus gustos y obsesiones. Esta es su historia.

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En 2015, durante la celebración del aniversario número 123 de la comuna de Romeral, provincia de Curicó, Cristián Vilos Ortizfue nombrado Hijo Ilustre de la comuna que lo vio nacer en reconocimiento a su destacada trayectoria profesional: Tecnólogo Médico, Mención Laboratorio Clínico, Banco de Sangre y Hematología; Licenciando en Tecnología Médica (U. de Talca); Doctor en Biotecnología (USACH); investigador Asociado al Laboratorio del Dr. Robert Langer, en el David H. Koch Institute for Integrative Cancer Research – MIT; Postdoctorado en el Laboratory of Nanomedicine and Biomaterials, Department of Anesthesia, Brigham and Womenʼs Hospital – Harvard Medical School, USA; y Diploma de Postitulo en Estrategia y Control de Gestión, Facultad de Ciencias Físicas y Matermáticas, Universidad de Chile.

Estos son los gustos y la historia de este hombre de 35 años, nacido en la tierra de las cerezas y que disfruta como investigador y académico de la Facultad Medicinade la U. Andrés Bello.

¿Por qué decidió estudiar tecnología Médica y cómo llegó a la investigación?
Estudiar tecnología médica fue el resultado de mi pasión por la biología y de conocer una universidad tan hermosa como la Universidad de Talca, que desde un principio me maravilló con sus espacios con esculturas y de arte. Por otra parte, cuando estaba en el colegio, el laboratorio de biología era uno de mis lugares favoritos y cuando conocí lo que hacían los tecnólogos médicos, supe que esa mezcla entre laboratorio y tecnología era lo que quería aprender. Por otra parte, el conocer más sobre enfermedades y poder contribuir en mejorar la salud de las personas era algo que me motivaba demasiado. A mi juicio, creo que esto último fue el detonante de mi llegada a la investigación, en donde con el afán de dejar de ser un arduo lector de fenómenos fisiopatológicos, quise indagar en los mecanismos que estos los gobiernan y qué mejor que estando sentado en primera fila, haciendo investigación.

¿Tiene alguna anécdota de su época como universitario?
La verdad es que las grandes anécdotas no pueden ser relatadas, solo quisiera mencionar que el tiempo que pasé con los amigos que hice en la Universidad, y que se convirtieron en amigos de la vida, fue maravilloso… Juntos crecimos y aprendimos a enfrentar las diferentes etapas que uno atraviesa en este periodo y son tremendamente significativas para el futuro.

¿Cómo es su relación con los alumnos?
Mi relación con los alumnos es bastante buena, y ellos valoran mi compromiso de formarlos como tecnólogos de calidad, que sean respetados y reconocidos por su gran dedicación, trabajo en equipo y buena disposición para generar un ambiente de trabajo muy proactivo.

¿Qué le ha entregado la ciencia a su vida?
La ciencia me ha permitido llevar una vida muy creativa, atemporal y desafiante.

¿Cómo fue su experiencia en Harvard Medical School?
Haber estado inmerso en uno de los microambientes científico-tecnológicos más importantes del mundo, es una experiencia que me permitió complementar los valores adquiridos en mi paso académico por la U. de Talca y la USACH.

¿Qué rasgos de su personalidad destaca más?
La perseverancia y optimismo. De cien experimentos, tal vez uno resulte o nos permita avanzar con pasos significativos. Sin embargo, coloco el mismo empeño y optimismo en cada uno de los cien experimentos realizados.

¿Qué disfruta hacer en su tiempo libre?
Tocar el bajo eléctrico.

¿Cómo aprendió a tocarlo?
Inicialmente aprendí a tocar guitarra y, luego de conocer más el instrumento, las notas graves, me sobrecogieron… Fue ahí cuando me di cuenta que el bajo era mi instrumento favorito y comencé a tocar en forma autodidacta.

¿Qué tipo de música le gusta?
Me gusta mucho el jazz, el funk, el rock y el soul. También me gusta mucho el folclore nacional.

¿Algún grupo preferido? 
Sí, el gran Jaco Pastorius, Marcus Miller, Miles Davis, B. B. King, Red Hot Chili Peppers, Inti Illimani, Sue generis, entre otros… Junto con la música me encanta la fotografía… siempre cuando voy de viaje llevo conmigo mi cámara (https://www.flickr.com/photos/cvilos/)… Asimismo, el arte forma parte integral de mi vida y visito cuanto museo tengo oportunidad… por ejemplo el Museo Smithsoniano en Washington, el Museo de Arte de Filadelfia, en New York El Metropolitano, el de Historia Natural, el MOMA, el de Finas Artes de Boston, el de Historia Natural de Harvard, el Museo de Ciencia en Boston, el Prado en Madrid, el Louvre en Paris, Orsay, Centro Pompidou, entre otros…

¿Cómo le gustaría que se completara el siguiente titular: “Científico Cristián Vilos descubrió…” ¿y por qué?
Avances en nanomedicina para el tratamiento del cáncer, porque es una enfermedad catastrófica que va en incremento y afecta a toda nuestra sociedad.

¿Cuál es el mayor defecto de un científico?
Mi defecto radica en que al ser perfeccionista me cuesta mucho derivar las tareas experimentales.
Si no hubieras sido científico, ¿qué habría sido? ¿Músico?
No estoy seguro, ya que siempre he sido muy consciente de lo difícil que es ser músico en Chile… Yo creo que habría realizado algún oficio que incluyera la creación, como el diseño gráfico o fotografía.

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